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El alcalde abogó por el cuidado de nuestro patrimonio cultural         Foto: GACETA

           Aurelio Maroto

La Universidad Popular de La Solana inauguró su XV Festival del Aprendizaje a lo Largo de la Vida. Una cita ya fija en el calendario que, además, coincide con el Año Europeo del Patrimonio Cultural. Por eso, la veterana institución ha derivado las actividades hacia este crisol bajo el lema: ‘Nuestro patrimonio, donde el pasado se encuentra con el futuro’.

El patio de la Casa de la Encomienda, sede de la UP, se llenó para seguir la inauguración oficial del festival. El alcalde, Luis Díaz-Cacho, apostó por el cuidado de nuestro patrimonio cultural durante su discurso de bienvenida. “El patrimonio forman parte de nuestra memoria individual y colectiva, y no podemos emprender el presente y el futuro sin el devenir de la historia”. “Poner en valor y rehabilitar nuestro patrimonio es una obligación de los poderes públicos”, dijo.

La directora de la UP, Amalia Romero de Ávila, recordó que “nunca es tarde para aprender porque la vida nunca termina de enseñar”. Manifestó que este festival es la expresión de la motivación y satisfacción de los alumnos de los cursos y talleres, “promoviendo sus habilidades mediante la convivencia”. Haciendo gala de la dedicatoria de este año, la directora cree que el patrimonio de cada municipio “sirve de ancla de nuestro pasado y de nuestra historia, sintiéndonos parte de ella”.

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El público llenó el patio de la Casa de la Encomienda       Foto: GACETA

Charla sobre Mosén Diego de Villegas

La actividad incluyó una charla de contenido histórico a cargo de la historiadora solanera, Concepción Moya, que fue presentada por la coordinadora de la UP, Francisca María Serrano de la Cruz. Moya habló sobre la figura del Comendador Mosén Diego de Villegas, uno de los personajes sobre los que más ha estudiado últimamente, convencida de que fue un personaje muy importante, ya que durante su mandato La Solana pasó de ser aldea a villa y, además, residió y fue enterrado en el mismo municipio, cosa bastante inusual por entonces. La historiadora cree que se va conociendo poco a poco quién era y qué hizo, pero aún falta dedicarle algún lugar específico, bien sea calle, plaza o inmueble.

            Finalmente, un joven solanero aficionado a la pintura, Miguel Morales Palacios, donó un óleo de Mosén Diego de Villegas al Ayuntamiento, y más concretamente a la Casa de la Encomienda.

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